martes, 1 de mayo de 2007

Proximamente...

A pedido de mucha gente que dice que quiere saber ya, pero ya de que demonios trata el número 2 de Cuentos de Cuculis pues.. decidí que estaría bueno nomás decirles alguna que otra cosilla del mismo.

A pedido del público y a mucho pensarlo puesto que, me di cuenta que sería justo el autor tuviera la oportunidad de explicar, (defenderse digo) de cuanta crítica se presente ANTES de ser crucificado y vapuleado.
Con esta especie de introdución-justificación pues ahi les va algunos apuntes necesarios que cerraran no huecos, pero si incognitas que puedan presentarse.

Sí, la locación está nuevamente en La Paz, porque?, supongo porque me la sé de memoria y porque soy un ferviente admirador de esta city (La Zap como la llamó una amiga), al margen de que uno no termina de ubicarla, de clasificarla y de conocerla. Qué mejor lugar para que pase de todo que una ciudad que se reinventa y se reconstruye cada día?, qué tiene "muertos" escondidos en el patio de las casas producto de revoluciones y ex chacras? con cementerios clandestinos en la periferia y callejones de fabula donde solo sabe la noche que demonios pueda pasar? .

Basicamente entre un partido de futbol, un chango que no puede asimilar una perdida y decide que la mejor manera de afrontar una situación no esperada y no comoda es dedicarse al trago y la juerga sin fin (bueno al menos aceptemos que el chico este es deportista a su manera) y la ayuda "divina" de un fiel servidor (a quien la pregunta ¿para que vine al mundo? fue resuelta en el último momento) se desarrolla una trama que al menos los tendrá entretenidos por un tiempito y les dejará pensando en los pro y contras de jugar con cosas delicadas como la muerte.

Quise dejar el final "abierto" y que cada cual saque las conclusiones que desee sobre lo que al final sucedió pero mi deseo fue vilmente criticado por n individuos que saben de historieta, salomonicamente modifiqué un tanto el final y como que me salí con la mia. Ahora si fue acertada mi decisión lo dirá el tiempo y las aguas (y si sigue lloviendo las riadas).

Prometí dar mas datos, lo sé, pero que mierda! leanla y critiquen que para eso uno expone sus cosas al público en general.

Disfrutenla al leerla como yo lo hice al hacerla

Alvaro .

4 comentarios:

Diego A. Rojas Castro dijo...

Uhh ¡¡por fin la segunda versión de Cuentos de Cuculis!! Larga está siendo la espera pero sé qué valdrá la pena...

Saludos ansiosos desde Cochabamba.

almanegra© dijo...

y donde la conseguimos?? y la primera parte???

Cuentos Cuculis dijo...

Pa Diego A.:Si es que no ha valido la pena me corto un huevo, asi que espero que tengas razon,man
Pa Almanegra:A partir del festival de La Paz podrás conseguirlo en el Comic Shop (Quinto Centenario- nudo Villazón), ahí pregunta por el primero, unque creo que ya está agotado...

Romeo Marta dijo...

Cómics de Cuculis


“Cuentos de Cuculis número 2” acaba de llegar a mis manos, me costó encontrarlo en Cocha y eso que ya salió en mayo, pero ya. Desde el principio me sorprenden dos cosas: por fin un argumento interesante, ágil y digno en el cómic nacional y dos, finalmente alguien que sabe manejar el color y la composición en las viñetas.

Me meto a una lectura detenida, escrupulosa, parado en la calle, caminando lentito y oyendo a los choferes carajearme, incapaz de aguantar las ganas de terminar esta historia. “Cuentos de Cuculis 2” es excelente, no hay otra palabra, la única obra completa del cómic nacional que tiene las estrellas para ser justamente eso.

El cuento de este segundo número se denomina “El Partido de La Oscuridad” y trata de un grupo de jóvenes paceños que deciden practicar sus “remates de cabeza” reventando las calaveras de unos futbolistas condenados, quienes luego lueguito los desafiarán al peor partido de sus vidas. La apuesta define una retirada pacífica de los muertos si ganan sus adversos o “nos los llevamos a un lugar bien oscuro y frío si ganamos nosotros”.

Álvaro Ruilova es el autor de esta serie de relatos que obedecen a una cruzada personal para rescatar al cómic de la lisiada repetición en la que subsiste en nuestro país. Parte de esta cruzada es probablemente una herencia de Paredes Candia y sus coetáneos historiadores, ya que desde el rescate de mitos y leyendas urbanas que realizaba dicho señor hasta “Cuentos de Cuculis” no había encontrado nada que se le asemeje o que tenga ese compromiso concienzudo de no dejar morir lo típico (¿lo boliviano?) en aras de imitar, plagiar o translucir otras influencias. No es que sea un recalcitrante conservador, pero renovar lo típico para narrar lo contemporáneo es una necesidad urgente en todos los géneros artísticos de nuestro país. ¿Quién quiere seguir viendo las mismas películas, leyendo los mismos libros, viendo las mismas pinturas de puentecitos y chilijchis de hace veinte años?. Lo que necesitamos es una evolución no solamente del objeto y el tema representados, sino de los formatos y lenguajes, y eso – gracias mil - es “Cuentos de Cuculis”.

Ahora que la literatura nacional está en un barranco ofensivo y cursi, donde a un lado aúlla el abismo monotemático de la generación Mc Ondo y al otro la aburrida pampa criolla y costumbrista desde la cuál solo unos poquitos brillan y luchan, el cómic parece la opción más revolucionaria, versátil y contundente para recuperar, retratar y construir nuevamente mitos, leyendas y tradiciones, para evitar que se pierdan y para – quizás lo más eminente – convertirlos en lenguajes como éste, que pueden ser apropiados por públicos juveniles gracias a sus infinitas posibilidades compositivas, a su actualidad como género y a la presteza del cuento. Y empezar ese rescate por las cuculis de ahora y el terror guardado de nuestras ciudades es simplemente un destello que no estaba preparado a percibir pero que me alegra profundamente y por el cuál habré de comprar esta serie como única adquisición impresa, mientras todos los otros cuadritos sean bajados del Internet hasta que el precio de los mismos deje de ser una ladroneada sin cara (maldita seas Norma Editorial).

Ruilova es guionista, dibujante, diseñador y al parecer también rotulador de este segundo número, como dije al principio, el manejo de color y la acción representada en cada escena son únicos. No puedo adelantar más de la técnica – probablemente basada en ilustración sobre montaje fotográfico, además del dibujo “étnico” de personajes, clara influencia de coloristas europeos y demás bla – pero es sin dudas, algo nuevo y refrescante, algo que no se ha hecho hasta la fecha, osado pero eficiente. Los cómics en blanco y negro están lindos para recordar amuletos de la talla de Eisner o Breccia, inclusive entre los miles de intentos nacionales tenemos uno que otro buen relato en blanco y negro, pero ya era hora de que alguien sujete los pinceles, rotuladores y coloree con firmeza y con la decisión de hacer un trabajo como éste.

El lenguaje escrito en “El Partido de La Oscuridad” es paceñísimo, coloquial, irrestricto y sin censuritas, pero sin caer por ello en santallazos o pesados chistes de chichería. Tanto la distribución de los “globos” como las frases acompañan una acción tan bien diagramada que hasta la caracterización de cada personaje se diferencia en modismos y formas de expresión que los dotan de complejas personalidades, quizás convirtiéndoles en netos estereotipos populares. Esto también es nuevo, porque los predecesores de Ruilova en el cómic boliviano no parecían haber explotado las posibilidades de caracterizar a sus personajes mediante el lenguaje criollo, universalizado en contenidos pero distintivo por las formas de empleo y por las atribuciones que cada personaje le da en su entonación: “Ya quisiera yo darle un gambazo en sus bolas a ese cabrón del Nico”. Ruilova convierte así a la típica caricatura del paceño joven en un personaje completo, psicológicamente estructurado, una creación complicada alejada de los personajes unívocos y mediocres que tanto enorgullecen a nuestros caricaturistas y “comiqueros”.

No recuerdo exactamente cuando salió el primer número de estos cuentos, que ya mostraba una atractiva calidad gráfica y narrativa, atributos que parecen crecer espeluznantemente con cada historia, pero después de las decepciones preliminares a las que nos tenían acostumbrados otros colegas, ahora espero con ansia y satisfacción la aparición del tercer número, donde Ruilova nos contará como los muñecos “linchados” pueden volver a la vida para escarmentar a los choros. Crónica roja mezclada con mitos urbanos; alguien pudo hacer alquimia de nuestras historias de chupa y transformarlas en un libro fabuloso que hay que tener en el cuarto, para espantar a los condenados o con el cuál amenazar a las wawas si no terminan la lawa o el tecito.